Filosofía de vida


13 de marzo de 2007

Sobre la paciencia y la tolerancia.

Esta mañana, luego de mis clases de yoga, nos reunimos con el profesor para que nos diera consejos sobre nuestro tan esperado viaje a la India. Este viaje desde que fue concebido hace tres años ha tenido cambios drásticos: el primero y más difícil: de viajar sola a tomar un curso de yoga por un mes, a viajar con 6 amigas a hacer turismo (80%) y yoga (20%); fue un cambio radical que aunque ahora me emociona mucho, me dá un poco de nervios y tengo que reconocer que me costó asimilarlo, sin embargo también comprendí que las cosas se estan dando así por alguna razón: Por más que uno planee mil y un cosas, si el universo tiene otros planes, pues los tuyos se diluirán en el agua y un nuevo horizonte aparecerá para ti. Es la primera vez que viajaré con tanta gente, nunca lo he hecho y nunca me gustó; será una tarea difícil, muy difícil, pero pondré el 100% de mi parte, dejaré de lado mis preconceptos y seré flexible y tolerante.
La reunión de hoy fue una prueba complicada para mí, ufff...: algunas del grupo ya habíamos hecho un itinerario inicial, pero no definitivo, pero que nos daba una idea de lo que íbamos a hacer. ¿Que pasó? Pues hoy cambiaron muchas cosas; primero, el maestro claramente me hizo sentir que yo estoy manejando este viaje a mi antojo y que yo estoy tomando todas las decisiones sin pensar en las demás; no puedo negar que me sentí muy mal con eso y todo lo que quería hacer en ese momento era pararme e irme a mi casa. No quiero imponer nada a nadie y lo dije desde un principio; la idea fue siempre planear el viaje entre todas y que cada una aportaría. Yo no me siento líder de opinión ni me interesa serlo; simplemente aporté con ideas y consejos que creo son importantes ya que tengo 12 años viajando por el mundo y ya he viajado una vez a la India.
El fastidio y la cólera siguen y he pensado mucho en todo esto. Me afecta y no lo puedo evitar, y lo peor de todo es que enmudezco y no digo nada, no desfogo, ni digo lo que siento; simplemente me guardo toda la m....
Aquí empieza la cosa difícil: la tolerancia y la paciencia juegan un papel importante. Tengo que tomar las cosas como pruebas que uno debe pasar: si soy radical e intolerante, entonces aquí me están mandando una a ver como la manejo. Pero la gran pregunta es: ¿La estoy manejando de la manera correcta? Estoy haciendo un gran esfuerzo y me cuesta. Muchas veces los consejos de la gente que uno quiere bien ayudan mucho. Gracias Patic por las semillitas, tienes mucha razón: no vale la pena amargarse por algo que no vale la pena....hay que tomarlo como de quien viene y ya...seguir adelante y disfrutar de la vida.
Qué complicados somos a veces los seres humanos.

27 de diciembre de 2006

Sobre el apego


El Budismo nos enseña que todo sufrimiento que el ser humano siente a lo largo de su vida es causado por los apegos a los que estamos esclavizados: al dinero, a un mejor trabajo, a un mejor auto, a una casa más grande, a ser mejor que el otro; sin embargo, no sólo vivimos obsesionados por las cosas materiales, muchas veces el apego afectivo es el que más nos hace sufrir en algún momento de nuestra existencia: la pareja, los amigos, la familia; pensamos que son nuestros y que siempre estarán con nosotros y egoístamente los retenemos quitándoles la oportunidad de dar ese gran paso.
Nos vanagloriamos de las creencias que tenemos y de los preceptos que seguimos aplicadamente; sin embargo, cuando se presenta una situación en la vida, no estamos dispuestos a aceptar las pruebas difíciles que nos hacen tambalear y que no aceptamos; el ejemplo más claro es la muerte de un ser querido: ¿Estamos dispuestos a aceptar que la vida nos "quite" a alguien que queremos?; ¿Realmente ponemos en práctica nuestras creencias, la fe que cada día decimos tener y que nos dice que hay una vida mejor después de esta, que al dejar este mundo terrenal llegaremos a un mundo más desarrollado espiritualmente? En el mundo occidental la palabra muerte da miedo, es sinónimo de sufrimiento, de angustia de inquietud; necesitamos cambiar esa visión que está tan arraigada en nuestro ser. El camino es difícil, pero paso a paso podemos entender que dejar este mundo significa dar un paso adelante. Me sucedió hace 3 meses cuando mi abuelo dejó este mundo, entendí que él necesitaba dejarnos físicamente sin miedo ni culpas, dejando el dolor físico que lo hacía sufrir. Entendí que podía ayudarlo a dar ese gran paso, tranquilo, rodeado de amor y de una energía maravillosa. Fue un momento difícil, que luego se convirtió en paz y por qué no en tranquilidad y alivio. No importa a qué religión pertenezcamos; lo que importa es que allá arriba hay una energía maravillosa que siempre nos guiará y que nos enseñará a dar todo el amor que tenemos en nuestro corazón. Papo, te quiero mucho.